En 1862 el Papa Pío IX crea la Diócesis de Chilapa , dentro de la cual quedaba comprendido lo que actualmente es la Arquidiócesis de Acapulco. En 1958 el Papa Pío XII crea la Diócesis de Acapulco con la Bula <<Quo Aptiori>>, la cual fue ejecutada el 24 de Enero de 1959, teniendo como primer Obispo a Mons. José del Pilar Quezada Valdés, originario de Totatiche Jalisco y ordenado Obispo de Acapulco el 25 de Enero de 1959.
Mons. Rafael Bello Ruiz, sucede a Mons. Quezada Valdés, como segundo Obispo de la Diócesis de Acapulco, el 29 de junio de 1976. Ese mismo día señala las líneas de pastoral que seguiría: promoción de los laicos, pastoral juvenil y vocacional, sacerdotes y religiosas.
Al año 1982 le nombró AÑO DE LA RENOVACIÓN PASTORAL, señalando las líneas de catequesis, , laicos, vocaciones y renovación de la parroquia. Y abre paso a la preparación para planificar la pastoral Diocesana, en una dirección de comunión y participación, a la luz de las orientaciones de E.N. y Puebla, en vistas a configurar una pastoral Orgánica y de conjunto.
El 29 de junio de 1983 se erige la Arquidiócesis de Acapulco, siguiendo al frente Mons, Rafael Bello Ruiz como primer Arzobispo. Uno de los primeros y más significativos pasos fueron la promulgación del primer Plan Diocesano de Pastoral para el quinquenio 1983-1988, bajo el objetivo general siguiente:<<Promover la evangelización integral del hombre, mediante una pastoral orgánica, formación permanente de agentes y catequesis iluminadora, dando preferencia a la familia, los jóvenes y los marginados, para la transformación de la sociedad según el Plan de Dios>>.
El primer Plan Pastoral (1983-1988), fue una respuesta por un lado, a los deseos del Concilio Vaticano II, Medellín, Puebla y por otro lado, a una gran necesidad de tomar una pastoral más planificada, organizada, creativa y eficaz. Se eligieron 9 prioridades.
El segundo plan de pastoral (1990-1993), fue continuidad del primero y buscó responder a las necesidades pastorales más sentidas de la diócesis, iluminada por el llamado del Papa Juan Pablo II, de realizar una nueva evangelización, en su ardor, en sus métodos y en su expresión. Este plan significa un gran avance en cuanto a conciencia y participación de sacerdotes, religiosas y laicos en la planificación pastoral. Seleccionó 4 prioridades.
El tercer plan de pastoral (1996-2000), estuvo ilustrado por el documento de Santo Domingo, en donde se eligieron 3 ejes: Nueva Evangelización, promoción humana y cultura cristiana. Este plan, mediante asambleas Diocesanas de pastoral, dinamizó la pastoral de conjunto en las parroquias, el quehacer de la pastoral social y de las capillas. Al comenzar el nuevo siglo y el nuevo milenio del cristianismo, nuestro nuevo Arzobispo Felipe Aguirre Franco, realizó la evaluación del tercer plan de pastoral para determinar la situación pastoral de la Diócesis y definir las líneas de acción y elaborar el nuevo plan de pastoral diocesano, iluminado por los documentos “Eclesia in América”, “del Encuentro con Jesucristo a la Solidaridad con todos” y “Novo Millennio Ineunte”. Que la fuerza del Espíritu Santo invocado por la Iglesia universal en el jubileo 2000, ilumine nuestro caminar pastoral.
Este cuarto Plan de pastoral (2002 – 2007) busca consolidar la Pastoral de conjunto, a través de proyectos que amarren las tres tareas fundamentales, las sectoriales y las asociaciones laicales; así como los espacios de comunión y de participación: Comisiones y Consejos en sus diversos niveles, Regiones Pastorales y Decanatos.
Estamos iniciando ahora un periodo importante en el caminar de nuestra diócesis, pues este 25 de Enero del 2006 inauguramos un Trienio de preparación-Celebración al gran Jubileo por las Bodas de oro de nuestra iglesia particular.